A lo largo de mi vida mas que ir cambiando de gustos he cambiado mi percepción de las cosas.
Siendo joven, o muy joven, me introduje en el mundo de las bebidas alcohólicas de la mano de la cuadrilla, empezando por cerveza. Era lo más barato, no había mucho donde elegir y siempre tuve la sensación de que la bebía sin gustarme demasiado.
Pronto me pasé al kalimotxo. Tampoco es que me gustase mucho, aunque no me hinchaba y por supuesto, al tomar el primer trago no eructaba. Alguno pensará, con razón, para que bebiamos. Obviamente, más que beber por beber, socializabamos en los bares alrededor de un katxi de cerveza o kalimotxo. Los licores llegarón mucho más adelante.
Con el paso del tiempo en una reunión de distribuidores conocí al importador de la cerveza alemana Warsteiner y... Ohhhhhh... se me abrieron los ojos, los míos y los de mi cuadrilla. ¡Existía la buena cerveza!! Desde ese momento y hasta el día de hoy no ha sido más que ir descubriendo nuevos estilos.
De la mano de Teo del bar Txofre, ya cambiado de manos y renovado, descubrimos las cervezas belgas y de trigo, así que hoy me dedico siempre que puedo a difundir la palabra “buena” cerveza e intentar que los que están con la “mala” cerveza se pasen al lado oscuro de una minoría que busca no solo beber por beber, sino disfrutar de aquello que toma. Pasa exactamente igual con todas las bebidas, están las buenas y las malas.
Me duele o chirría en las catas-charlas que hacemos en Hopa, cuando me cuentan que en casa buscan para consumir la cerveza más barata, para despúes quejarse de que fuera de casa es difícil tomarse una buena cerveza, que lo es. Personalmente, siempre que salgo procuro ir a sitios donde cuidan el producto y puedo consumir bueno, es más, cuando me llevan a sitios donde no tengo opción, simplemente, no consumo, pero en mi casa, donde yo decido que entra y que no, compro bueno, consumo bueno. Intento crear una buena experencia gastronómica.

CERVEZA
Artesana
Liteo Leibar
HOPA Beer Denda - Donostia