CASA UROLA: Cielo gastronómico de la parte vieja

| nº 130 | jun 2015

  -                                                                                                       Texto: JOSEMA AZPEITIA. Fotografía: RITXAR TOLOSA

CASA UROLA: Cielo gastronómico de la parte vieja Imagen 1
CASA UROLA: Cielo gastronómico de la parte vieja Imagen 1

Casa Urola es un restaurante con suerte. Cuando, hace unos años, quedó huérfano, muchos le vaticinaron un destino similar al del Urepel, Casa Nicolasa o Patxiku Kintana... pero en esas apareció Pablo Loureiro Rodil junto a su mujer, Begoña Arenas, y dieron un nuevo impulso a esta Casa que el 13 de agosto cumplirá 3 años a su cargo, acercándola al cielo de la gastronomía en una zona en la que muchos establecimientos han sucumbido al turismo.

El secreto de Pablo Loureiro es la constancia y la regularidad. Según este hijo de cocineros, “todos los días tengo un examen al mediodía y otro a la noche, y no me puedo dormir. En este oficio hay que estar centrado, porque si echas el freno, adiós. Si en esta vida te propones mejorar, lo harás, y como mínimo, no empeorarás”. Pura filosofía que se refleja en su cocina, que bajo una apariencia tradicional esconde mucho más de lo que parece. Baste ver el tratamiento que da en esta temporada al guisante de lágrima, producto que muchos sirven sin excesivas florituras, confiando en su carácter per se: “No me limito a servirlo sin más. Lo hago a la brasa, eso sí, muy suavemente, en la parte alta de la parrilla, dejando que se atempere y añadiéndole unas gotas de aceite neutro. De esta manera, todavía explota un poquito más en la boca.” O veamos cómo sirve algo en esencia tan simple como un pichón de Araiz, que empezará en breve a aparecer en la carta de verano: “La pechuga la servimos sangrante, hecha a la parrilla, los muslos y las alas guisados con manzana y chocolate y el hígado en foie micuit con chalota, tierra de pistacho y pan de centeno”. No digan que no se les hace la boca agua...

“Cocinar lo que me gusta y trabajar a gusto, con cada producto en su momento” es la máxima de este cocinero que en esta temporada nos hará disfrutar con platos como las Vainas txikis de Arrospide con lascas de patata, bacalao confitado y piñones, la Txapela de hongo a la parrilla, las Verduras de temporada en parrillada con tagliatelles de txipirón... sin olvidar sus Pintxos de temporada en barra o sus platos fijos todo el año como el Pulpo a la brasa con sopa de patata y ajo, los pescados de temporada a la parrilla, “siempre seleccionados en su mejor momento”, la Chuleta premium de vaca gallega o asturiana... Lo peor de Casa Urola, sin duda, es tener que elegir y no poder probarlo todo.

 

CASA UROLA
Fermín Calbetón, 20 (Parte Vieja). DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN
Tf: 943 44 13 71
www.casaurolajatetxea.es


 

NUESTRA DEGUSTACIÓN:
MENÚ PICA-PICA: tradición actualizada por los caminos de la excelencia

Como comentamos al final de la página anterior, lo peor en Casa Urola es tener que elegir. Por suerte, Pablo elige por nosotros, sirviéndonos algunos de los mejores platos disponibles en Casa Urola durante esta temporada:

 

 

  • 1.- ESPÁRRAGOS EN DOS COCCIONES: 

    Tras un aperitivo consistente en unas exquisitas antxoas a la parrilla, prácticamente crudas y “alegradas” con un leve toque de cayena, pasamos a degustar lo mejor de la huerta navarra. Tanto cocidos y acompañados con una suave mayonesa trufada, como a la parrilla con su yema, maravillan por su sabor y tersura.

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  • 2.- GUISANTE DE LÁGRIMA: 

    La legumbre “de moda”, que maravilla a propios y extraños más por su textura que por su sabor, se acompaña aquí de unas zizas de primavera crudas y una delicada yema que le aportan el sabor suficiente para convertir este plato en una experiencia sublime. Tan concentrado está Pablo que olvida el jamón que acompaña habitualmente a este plato. No lo echamos en falta.

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  • 3.- MENESTRA DE VERDURA: 

    Siguiendo la filosofía del restaurante, este plato se elabora con las verduras de temporada en cada momento. La actual lleva guisantes, habas, espárragos, aunque en breve harán su aparición las vainas, los hongos... un clásico ineludible.

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  • 4.- REVUELTO DE ZIZAS A BAJA TEMPERATURA:

    El tesoro micológico de la primavera se presenta en dos texturas diferenciadas: salteadas junto con el huevo, mínimamente cuajado y servido cual si de una sopa se tratara, y laminadas en crudo coronando la preparación. Una ración “de cuchara” de la que se podrían tomar platos y platos.

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  • 5.- TXIPIRÓN A LA PLANCHA:

    Probamos este plato en su mejor momento. Según Pablo (y nuestro paladar da fe de ello), ahora en mayo es cuando más rico está el txipirón de la bahía, el begihaundi, que suele pesar entre 180 y 200 gramos. Más adelante las txalupas tienen que alejarse más de lo normal para cobrar piezas que pesan entre 500 y 800 gramos, eso sí, no son tan buenos y no tienen la misma gelatina dentro que los de ahora.

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  • 6.- “MILHOJAS” DE HOJALDRE CON CREMA PASTELERA Y COMPOTA DE MANZANA:

    Se trata de un postre todavía sin un nombre firme que sustituye a otro similar elaborado hasta la fecha en el que se utilizaba zanahoria. Un dulce final sabroso y nada empalagoso, que deja claro que la repostería es también un área que Pablo Loureiro domina a la perfección.

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