ALL I OLI: Tiempo de calçots en un local auténtico

| nº 138 | mar 2016

  -                                                                                                       Texto: JOSEMA AZPEITIA. Fotografía: RITXAR TOLOSA

ALL I OLI: Tiempo de calçots en un local auténtico Imagen 1
ALL I OLI: Tiempo de calçots en un local auténtico Imagen 1

El pasado 8 de febrero un press-trip partió, en tren de cercanías de RENFE del apeadero de Gros con rumbo al de Martutene. La odisea duró 7 minutos, el tiempo exacto que se tarda en acudir en tren del centro de Donostia a este barrio donostiarra. El restaurante All i Oli se encuentra a menos de 50 metros del apeadero y hay trenes prácticamente cada media hora, con lo que la opción de acudir en tren es la más cómoda, tanto si acudimos del centro de Donostia como si lo hacemos de cualquier parte de la provincia que cuente con estación o apeadero, desde Irun hasta Brinkola.

En este caso, el press-trip lo componían 8 personas relacionadas con el ámbito de la información gastronómica, ávidos de conocer el restaurante All i Oli y disfrutar de su calçotada, un ritual gastronómico que coincide en el tiempo, más o menos, con la temporada de sidrerías, aunque empieza algo antes: de mediados de noviembre a mediados de abril.

En All i oli, restaurante hermanado con otro de igual nombre y situado en el Val d´Aran, se practica una cocina catalana de montaña cuidando especialmente el origen y la calidad de los productos empleados. El restaurante cuenta con una hermosa parrilla del tamaño de una mesa de ping-pong en la que ses asan verduras, carnes y caracoles, y donde son preparados los calçots, una especie de cebolla tierna blanca y dulce que se consume retirándole la piel exterior, untándola en salsa romesco casera e introduciéndola verticalmente en la boca. En All i oli proporconan al comensal unos prácticos baberos para evitar que la experiencia quede grabada en la ropa.

Los calçots servidos en All i oli son de Valls, una Indicación Geográfica Protegida que abarca las comarcas de Alt Camp, Baix Camp, Tarragonès y Baix Penedès. Son los más reputados por la calidad de su cultivo, su sabor y su considerable tamaño.

All i Oli está dirigido por el catalán César Barrera y la donostiarra Arantxa Mendioroz, que además de estas recomendables calçotadas (ver más información en la siguiente página), sirven otras exquisitas especialidades catalanas como Caracoles a la llauna, Escalivada, Esqueixada, Parrillada de carnes, Parrillada de verduras, Arroces de montaña, Rossejat de fideos, repostería casera... toda una experiencia de sabor y gran servicio a unos precios realmente ajustados. 

La calçotada es toda una experiencia, ideal para acudir en familia o entre amigos, en la que se mezclan de una manera muy especial la gastronomía y el buen humor. No pierdan la ocasión de disfrutarla. Y hagan caso de nuestro consejo y vayan en tren.

 

ALL I OLI

Okendotegi, 2 (Martutene) - DONOSTIA-SAN SEBASTIÁN
943 46 02 96
www.alliolidonosti.com

 


 

NUESTRA DEGUSTACIÓN:
Menú de calçotada variado, divertido y muy ajustado

Disfrutar de una calçotada en el All i Oli de Martutene es un lujo muy accesible: El precio de este alarde gastronómico genuinamente catalán es de 35 euros por persona, precio que incluye todo cuanto aparece en esta página (salvo los caracoles). En el precio entra, además, la bebida (agua o vino Clamor de bodegas Raimat -D.O. Costers del Segre-), el café, el IVA e, incluso, una copa de cava Anna de Codorniu que se sirve con el postre. Como comenta César Barrera, “Para disfrutar de una buena calçotada en All i Oli hay que venir con 35 euros, ni un céntimo más”.

 

  • 1.- CARACOLES A LA LLAUNA:

     Empezamos con el único plato que no entra en el menú de calçotada, los caracoles a la Llauna. Los caracoles también son catalanes en All i Oli, en este caso provenientes de la Huerta de Lleida, unos caracoles muy bien considerados por su gran tamaño y su sabor. Los caracoles se asan a la parrilla, se flambean con Brandy y se sirven en mesa envueltos en llamas. Para acopañarlos se sirve el exquisito ali oli de la casa, de un color verde intenso debido a la gran cantidad de aceite de oliva virgen extra empleado en su elaboración.

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  • 2.- PA AMB TOMÀQUET:

    No podía faltar el pan de payés bien untado en tomate y regado con aceite de oliva virgen extra, seña de identidad de la gastronomía catalana. En este caso, el pan se pasa un rato por la gran parrilla multiusos del local, lo que le aporta un toque templado y crujiente irresistible.

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  • 3.- PATÉ DE HÍGADO DE CONEJO:

    El aquí denostado conejo es una carne muy apreciada por los catalanes que cuentan con gran cantidad de granjas cunícolas. Y el paté de conejo es una agradable sorpresa y un entrante rico y ligero para afrontar la parte más importante del menú.  

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  • 4.- CALÇOTS DE VALLS CON SALSA ROMESCO:

     La ración la conforman, concretamente, 12 calçots de Valls, los más apreciados de Catalunya. Se sirven tras haber sido previamente asados a la parrilla y envueltos en periódico para alcanzar el tamaño de textura ideal. El ritual de tener que pelarlos, mojarlos en la salsa romesco y comerlos a mano levantándolos sobre la cara hace que este momento de la comida se convierta en una auténtica fiesta, además de ser una delicia.

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  • 5.- MIXTO DE BUTIFARRAS DE BALAGUER CON MONGETAS:

    Aunque el comensal medio queda saciado con la docena de calçots, este mixto con butifarra blanca, butifarra roja y longaniza terminará con el apetito de cualquiera.

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  • 6.- CREMA CATALANA:

    Sellada en la parrilla y acompañada de una copa de Anna de Codorniú, resulta el final ideal para una comida catalana hasta las cejas. ¿Se puede pedir más por 35 euros?

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